domingo, 15 de junio de 2008

LA SORPRESA PARA PAPA

Este era un señor que una tarde mientras regresaba a su casa luego de una larga jornada de trabajo, se detuvo en el camino a comerse unos tacos de frijoles, el sabia que le producían unos espantosos e interminables gases letales pero no le importó ya que traía mucho antojo de unos frijolitos refritos.

Todo el camino a casa se la pasó tirándose pedos y más pedos y al llegar a casa, ya se sentía lo suficientemente seguro de haber expulsado hasta el último suspiro rectal.

Su esposa estaba muy contenta por su llegada y agitada al verlo, le exclamó: -"Mi amor, esta noche te tengo una increíble sorpresa para cenar". Para la sorpresa, ella le vendó los ojos en la entrada de la casa y lo acompañó hasta la silla del comedor, donde lo sentó. Y justo cuando le iba a quitar el vendaje de la cara para darle la sorpresa, sonó el teléfono.

Ella le dijo: -"No te quites el vendaje de la cara, hasta que yo termine de hablar por teléfono y regrese contigo". Teniendo en cuenta la oportunidad de su insistencia, apoyó todo su peso sobre una pierna y dejó escapar un suave pedo. No fue lo suficientemente ruidoso, pero si tan fétido que sólo él podía soportarlo. Sacó su pañuelo y empezó a moverlo vigorosamente para ventilar un poco de aire.

Todo volvió a la normalidad cuando de pronto siente ganas nuevamente de tirarse otro, por lo que vuelve a apoyar el peso de su cuerpo sobre una pierna y ...pppppprrrr". A diferencia del anterior, éste podría matar a cualquier mosca en 2 metros a la redonda; era tan apestoso que se podía hasta ver. Mientras tanto desesperadamente mueve el pañuelo para ventilar el ambiente. Con un oído atento a la conversación telefónica, le vienen ganas de echarse otro, y ... no mames !!! se lo tira......Que cosa tan espantosa......Este sí era verdaderamente pestilente. Orgullosamente lo olfatea y lo disfruta. Sigue moviendo el pañuelo para hacer un poco de aire, hasta que escucha que su esposa va a colgar el teléfono, lo que indica el fin de su libertad para tirarse los pedos. Coloca el pañuelo en su pierna y cruza las manos encima de él, con una risa de oreja a oreja, lo que sin duda alguna era la mejor imagen de una persona inocente.

La esposa, disculpándose por haber hablado tanto tiempo por teléfono, le pregunta si se había movido el vendaje y había visto algo. Él le aseguró que no había visto nada. Entonces ella le quita el vendaje de los ojos y allí estaba la sorpresa:

TODA LA FAMILIA DE SU ESPOSA SENTADOS ALREDEDOR DE LA MESA PARA SU FIESTA SORPRESA DEL DÍA DEL PADRE!!!!

Via laschupaletasdepepito.blogspot.com

1 comentario:

Anónimo dijo...

Te invito a participar en mi foro de filosofía, historia y otras cosas de interés: http://s2.elforo.de/filohistoria

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