Lo que ocurre después lo cuentan los doctores de la Unidad de Quemados Graves del Hospital de Salt Lake City en una encubierta rueda de prensa:
“La cerilla encendió una bolsa de gases intestinales y el lubricante que habian usado dio una llamarada salió por el tubo, produciendo graves quemaduras en la cara del Sr. Erik. También se incendió el pelaje del hámster, lo cual provocó que se prendiera otra bolsa de gas, mayor y más interna, propulsando al roedor hacia fuera como una bala de cañón“.
Erik, el que había introducido al hamster y que se había asomado al tubito sufrió quemaduras de segundo grado y rotura del tabique nasal, a consecuencia del impacto del hámster, mientras que su chico sufrió quemaduras de primer y segundo grado en el ano y en el tracto intestinal inferior.
Increíblemente el ratón sobrevivió, pero al salir corriendo despavorido, ya que seguía en llamas después de lo ocurrido, prendió fuego a dos cortinas, una cama y un sofá.
Erik y su chico “Kiki” estaban tan heridos que no reaccionaron a tiempo para salvar su casa del tremendo incendio que rápidamente se extendió.



































0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada